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Magia potagia segunda parte

Aprovechando el comentario que nos dejaron en FB cuando compartimos la primera parte, uno en el que nos decían con toda la razón del mundo que la entrada era más un esbozo que algo con más enjundia, os traemos Magia potagia segunda parte. O, lo que es lo mismo, la serie Spellbound de Annabel Chase, y también por qué la separamos de la romántica paranormal al uso.

Lo primero: os vamos a poner en antecedentes.

Emma Hart, una abogada normal y corriente, se dispone a reunirse con una cliente en un lugar recóndito, aunque su pobre coche, recuerdo de su difunta abuela, no esté muy por la labor. Así que, cuando se detiene medio perdida en mitad de un camino comarcal y ve a un hombre que está a punto de saltar a un lago, no duda en salir corriendo para impedirlo.

¿Problema? El freno de mano de su coche se suelta, haciendo que el coche se abalance sobre ella por el muelle que lleva hasta el centro del lago. ¿Más problemas? El hombre que iba a saltar tiene alas y la rescata.  Bueno, el hecho de que la salve no es un problema, pero sí el de que sea un ángel caído, atrapado en un pueblo llamado Spellbound y que ella, una humana, no pueda atravesar la barrera mágica que impide a los seres sobrenaturales que viven en el pueblo salir de él. Eso sí que es un problema, porque eso quiere decir que Emma es un ser sobrenatural y está sujeta a la maldición que recayó hace muchos años sobre el pueblo.

Para ser exactos, Emma es una bruja.

A partir de aquí, dejaremos de hablar por si alguien quiere leerse los libros, que de verdad que son muy entretenidos.

Portadas de la serie Spellbound

Serie Spellbound de Annabel Chase

¿Por qué diferenciar este tipo de libros de la romántica paranormal al uso? Básicamente, porque no son serios. A ver, están escritos con seriedad (la mayoría, que también sabemos que hay de todo en la viña de Internet), pero son básicamente comedias románticas con seres mágicos de por medio. ¿Os acordáis de Embrujada? ¿Sabrina, la bruja adolescente? Pues se acercan mucho más a eso que a otra cosa.

En el caso de la serie de Annabel Chase, hay «misterios» por resolver, mezclados todos con la ignorancia supina de la protagonista acerca de sus poderes y de los poderes de los demás residentes en el pueblo. Puede ser un poco lioso al principio (de hecho, el primer libro nos costó un pelín más por la cantidad de nombres que había que ubicar), pero el resultado consigue entretener al lector, que a fin de cuentas es de lo que se trata.

Mmm, hemos repetido varias veces el verbo «entretener».

Primera persona del singular

Otra característica de este tipo de libros, ya tenga el componente mágico o no, además del entretenimiento (¡Ja, otra vez!) es que suelen estar escritos en primera persona. Normalmente en pasado, aunque también hay alguno que usa el presente. Recordamos muy bien la sensación al leer por primera vez un libro en primera persona, allá por los tiempos en los que Internet iba casi a pedales, y no saber si nos convencía del todo o no.

¿Nos convence ahora? La primera persona, se entiende… Pues depende de cómo de bien esté escrito, claro. Desde luego, ya no es un factor decisivo a la hora de probar una autora nueva. Cuenta mucho más el factor entretenimiento (Jijijiji). Y este tipo de libros suele hacernos pasar un buen rato.

En resumidas cuentas, que no le hacemos asco a la magia, a la narración en primera persona ni a las comedias.

Ahora nos toca esperar que salga el siguiente libro de la serie, Better than Hex (sí, hace la broma con better than sex), a ver si sigue cumpliendo nuestras expectativas. Y mientras, bucearemos un poco más en libros parecidos, que hay que ocupar el tiempo adecuadamente.

Magia potagia

Ah, qué recuerdos de la niñez. Esos trucos de magia que nos dejaban maravilladas… Esa frase de Juan Tamariz que nos sigue acompañando con su preciosa (ejem) rima. Magia potagia. Porque de magia vamos a hablar. Bueno, vale, vamos a hablar de libros, pero de libros con magia. ¡Mucha magia! Potagia o de la que sea.

Imagen de Juan Tamariz

Juan Tamariz

¿Seguís leyendo después de esta foto? Así nos gusta, valientes hasta el final…

El asunto es que buceando por Amazon (y no es por hacer publicidad), encontramos un montón de libros gratis, sin necesidad de la suscripción mensual. Suelen ser el primer libro de una serie/saga, a modo de anzuelo para enganchar al lector y que compre los siguientes. Como mucho de lo que leemos está en inglés y no anda la economía para derrochar en pruebas, lo agradecemos enormemente.

Magia y humor

Pues bien, hemos comprobado a lo largo del tiempo que hay una proliferación de series/sagas que llevan el tema detectivesco un pasito más allá de lo que os comentábamos aquí y le añaden una buena dosis de magia. Así nos encontramos aprendices de brujas metidas a detectives aficionadas o a dueñas de librerías, con la trama aderezada con la presencia de hombres lobo, vampiros, hadas o cualquier otro ser fantástico que se os ocurra. Eso sí, todo bien aderezado con mucho humor. Y un puntito surrealista. Vale, un puntazo.

¿Es una novedad? Pues la verdad es que no. Ya en tiempos remotos (¡Nostalgia total y absoluta!) nos entreteníamos con las aventuras y desventuras de Aisling Grey, heroína de la saga del mismo nombre publicada por Katie MacAlister. Con spin-off, por cierto. Y menudo spin-off… Mmm, ahora que la traemos a colación, vamos a tener que seguirle la pista… A lo que íbamos, que no es novedad, pero sí que se ven muchas más. O tal vez las veamos por la sencilla razón de que están más accesibles, que os hablamos de los tiempos en los que nos comprábamos libros en papel y los mandábamos a hacer la ruta por los pueblos de España. Y donde se quedaran, pues se quedaron. Pobres. Bien leídos que estaban.

Portada de You slay me

You slay me, de Katie MacAlister

Otra pregunta: ¿son obras maestras de la literatura universal? Pues tampoco. Los hay mejores y peores; unos son estupendos y otros, infumables. De ahí la gracia de poder leerte el primero gratis o a un precio irrisorio (0,99 € es muy habitual). Lo que sí sabemos con seguridad es que como te enganchen, te pasas un rato estupendo abstraída del mundo. A fin de cuentas, esa es la gracia de un libro, ¿no?

Nuestro último

Ahh, la última en llegar a la lista: Annabel Chase con su saga Spellbound. Acabamos de terminar el tercer libro y el cuarto parece que va cogiendo bastante buena forma. La pena es que el quinto todavía no esté y tememos quedarnos con ganas de continuar la historia. A ver qué hace al final.

Portada de Curse the day

Curse the day, de Annabel Chase

Series, sagas y toda la pesca

Aunque el título es un poco vago, más o menos como nos sentimos hoy viernes, a las puertas de un fin de semana que se nos presenta veraniego total (¡Hola, manga corta!), lo de series, sagas y toda la pesca es bastante apropiado en este caso. ¿Por qué? Ahora mismito os lo decimos.

Una de las que os hablan acaba de terminarse la quinta entrega de la serie The Others, de Anne BishopEtched in bone, con toda la ilusión del mundo. Y aunque esta autora tiene sus defectos (¡Esas descripciones tan… descriptivas!), el mundo que ha creado engancha desde ese primer prólogo, en el que nos viene a decir que los humanos somos carne. Tal cual. Y por lo visto muy apreciada entre las demás especies.

Portada de Etched in bone

Etched in bone de Anne Bishop

A lo que íbamos: que se acaba el libro, que acaba de salir a la venta, y ha gustado, con sus más y sus menos, pero ha gustado, así que vamos a consultar el oráculo (quien dice oráculo, dice la página de la autora o Goodreads) para saber cuándo saldrá el siguiente, y ahora es cuando viene la sorpresa. ¡No hay! ¡Es el último!

[Grito desgarrador y desolado]

Por lo visto, la autora ha decidido que esta línea argumental ya está en las últimas y la ha cerrado de alguna manera (final tierno, pero abiertísimo), pero que va a aprovechar el mundo tan interesante que ha creado para trasladarse a otra parte, con protagonistas nuevos, y continuar contándonos las aventuras y desventuras de los humanos en mundo donde no están en lo más alto de la pirámide alimenticia.

Rumiando las sensaciones que han dejado los libros de la serie, la verdad es que es más que comprensible la decisión de la autora, porque la otra opción sería alargarla eternamente y meter un montón de paja. Al menos, de momento. Tal vez en un futuro pueda retomar este hilo con alguna idea novedosa o nos permita conocer el devenir de los protagonistas en algún comentario de pasada en los libros nuevos, pero hay que reconocer que no daba mucho más de sí.

Así que, con todo el dolor del mundo, toca despedirse de Meg, Simon, Sam, Skippy y los demás. Pero mejor una despedida a tiempo que ver cómo se desdibuja una serie que te ha gustado mucho, tanto que llega a perder su esencia. Y esta última parte, la de perder la esencia, es nuestro «toda la pesca» del título de la entrada. Porque ¿para qué continuar cuando ya está todo el pescado vendido?

 

Apprentice in death – JD Robb

¡Lo leímos! ¡Por fin! Sí, sí, sí, sisisisisisisisí. En fin, ¿qué podemos decir? Nos encanta JD Robb y Apprentice in death no decepciona. Al menos, a nosotras no.

Apprentice in death

Portada de Apprentice in death

Antes de nada, tenemos que decir que el libro se centra más en el procedimiento policial que en la vida social, por llamarla de alguna manera, de Eve y Roarke. Los secundarios de siempre siguen saliendo, más alguno personaje de libros anteriores y cobra más protagonismo, pero es más de pasada.

Para las amantes de Roarke, tiene menos apariciones que en otros libros, pero siguen siendo estelares. No se puede esperar otra cosa de Roarke.

Al igual que Brotherhood in death, donde se hablaba de SPOILER (selecciona la frase para ver el texto) las agresiones sexuales en los campus universitarios, tenemos una trama muy actual en Estados Unidos: los tiroteos. Con su toque particular, por supuesto, pero el tema está ahí. Partiendo de esta base, JD Robb nos arrastra a una carrera contrarreloj para atrapar al asesino antes de que vuelva a actuar. La motivación del asesino, cómo elige a sus víctimas, es tan importante, o más, como dar con el lugar desde el que ha efectuado los disparos. (Esto no es spoiler, que viene en la sinopsis del libro, ¿eh?)

¿El contrapunto a tanta seriedad? La fiesta de cumpleaños de un personaje muy particular y bastante reciente. Y esto sí que sería un spoiler como una casa si no habéis llegado a este punto, así que sólo vamos a decir el nombre: Bella. Definitivamente, Eve Dallas ha recorrido mucho camino desde la primera entrega, Naked in death, cuando estaba a punto de perder el control.

Y poco más podemos añadir sin destripar todo el libro o los anteriores, porque sí, está todo bastante conectado. Ahora ya sólo nos queda esperar hasta el siguiente, Echoes in death. En 2017. Aunque sea en febrero, la espera se nos va a hacer eterna.

Vicios confesables

Reconozcámoslo, quien más y quien menos tiene algún vicio, claro que unos son vicios confesables y otros… pues no tanto.

En esta entrada, por aquello del pudor y tal (más que pudor, certeza de que los vicios inconfesables no le importan/interesan a nadie más que a nosotras), vamos a hablaros de un vicio confesable que no debería sorprender a nadie, ya que dejamos una entrada que hablaba de pasada del tema.

¿Cuál es? Pues los libros clasificados en inglés como cozy mysteries, también los encontraréis como sleuth. La premisa de estos libros es muy sencilla: hay un asesinato, unas fuerzas policiales poco interesadas/inútiles/empecinadas y un personaje, casi siempre femenino, que decide coger el toro por los cuernos e investigar para exculpar al amigo/pariente/novio de turno.

Sí, lo habéis adivinado: ¡es como leer Se ha escrito un crimen! Pero en vez de a una Angela Lansbury ya entrada en años, podemos encontrarnos a pasteleras, compradoras compulsivas, científicas, amas de casa, solteronas, libreras, pintoras o, como en la última serie que esta que os escribe se ha terminado, maquilladora en una funeraria.

Foto de Se ha escrito un crimen

Fotograma de Se ha escrito un crimen

Leer para desconectar

Porque no todo en esta vida van a ser historias tan profundas que nos provoquen una angustia existencial. También son necesarias las historias cuya única pretensión es la de hacerte pasar un buen rato. Y hay de todo, como en botica: series mejor documentadas que otras, más creíbles que otras, pero lo normal es que sepas qué te vas a encontrar al abrir uno de estos libros.

Os dejamos dos recomendaciones de las series que hemos leído últimamente (lamentamos deciros que ambas están disponibles en inglés):

Sullivan Investigations Mysteries de Evelyn David: esta es un poco distinta. Mac Sullivan, un policía jubilado reconvertido en detective privado y con cincuenta y pocos años, es el protagonista. La protagonista es Rachel Brenner, de cuarenta y algo y divorciada, que sufraga la universidad de su hijo trabajando, entre otras cosas, para la funeraria del mejor amigo de Mac. El elenco de secundarios es brutal, algo habitual en este tipo de libros, con especial relevancia de Whisky, la lebrel irlandesa de Mac (ya hablaremos en otra ocasión de perros, ya…).

Miss Fortune Mystery de Jana de Leon. Descacharrante. Solo os vamos a decir que si os gustó la abuela Mazur de Janet Evanovich o Tante Lulu de Sandra Hill, aquí os vais a encontrar a dos tiernas florecillas sureñas… Y hasta aquí podemos leer.

 

De avances y tiempo estival

Hoy sí, aquí está la entrada que pensábamos publicar la semana pasada pero que acabó guardada por el Aviso a navegantes.

Ya hablamos del calor y de lo mucho que apetecen las SIESTAS (nos gusta escribir la palabra así, en mayúsculas, es como que le da más empaque) en esta época del año, cuando el cuerpo se te queda medio tonto y el cerebro… Mejor no hablamos de cómo se quedaría el cerebro de no ser por los aires acondicionados. Que sepáis que tenemos un santoral muy particular: San Google que Estás en las Redes y San Split que Vives Colgado de la Pared tienen un papel preponderante en nuestras vidas. Somos muy devotas. Mucho.

Claro que las SIESTAS son solo una de las cosas que se pueden hacer con temperaturas infernales. También queda la opción de ponerse al día con las series. O leer. Si se tiene algo que llame la atención y enganche a un cerebro con la materia gris medio licuada, claro. Y eso sí que es un problema, al menos para nosotras. Veréis, con este trabajo, nos pasamos el día leyendo. Leemos la historia que tenemos que traducir, leemos la traducción que realizamos, leemos toda la información necesaria (la documentación puede ser o muy interesante o muy tediosa, pero hay que hacerla) y volvemos a leerlo todo para comprobar que está como tiene que estar. Si nos seguís en Facebook, ya sabéis que tenemos unos #dedostraviesos muy activos. Así que, para la lectura que es totalmente de ocio, hemos acabado con un reducido número de escritores. Muy reducido.

¿Vais entendiendo por dónde van los tiros? Reducido número de escritores = pocos libros al año. Y si ya nos hemos leído los que ya han salido en el año, por eso de que vamos al día con las series/sagas, ¿qué nos queda? Tirarnos de los pelos y cerrar los ojos para no ver los capítulos de promoción y demás cosas que publican para despertar la curiosidad de los lectores. Porque no, no nos gusta leer capítulos sueltos. De hecho, nos llevamos un buen chasco cuando creemos que queda más libro y resulta que lo del final son páginas de promoción del siguiente… un siguiente que no saldrá en varios meses.

Hace muy poco, vimos que Ilona Andrews publicaba un avance de White Hot, el segundo libro de la serie Hidden Legacy. También sabemos que J.D. Robb ya ha publicado avances de la siguiente entrega de los libros de Eve Dallas, Apprentice In Death, que saldrá a la venta en septiembre de este año. Y que Mary Balogh tiene prevista la publicación de una nueva serie en noviembre, cuyo primer libro será Someone to love (el primer capítulo está justo al final de último de la serie The Survivor’s Club). Por si fuera poco, estamos suscritas al boletín de noticias de varias escritoras, como Eloisa James, y recibimos un cálido aviso de cualquier material nuevo (avances incluidos).

Portada de White Hot, de Ilona Andrews, en la que se ve a una pareja abrazada con la ciudad de fondo

Portada de White Hot, de Ilona Andrews

Portada de Apprentice in death, de J.D. Robb, con una escena nocturna de Nueva York

Portada de Apprentice in death, de J.D. Robb

¿Por qué nos sometemos a esta tortura? No os creáis, nos lo preguntamos a menudo. Por un lado, queremos saber cuándo saldrán los siguientes; pero por otro, no queremos saber nada del libro en cuestión. Si no nos enteramos quiénes serán los protagonistas hasta abrir el libro, casi mejor.

Así que aquí estamos, estos días con menos calor y el cerebro algo más activo, pero pensando ya en los días de verano con unos días interminables y bochornosos gracias a las últimas tormentas, sin lectura aparente (algún nombre nuevo hay, ahora solo necesitamos las ganas y la predisposición a dejarnos enganchar) y con la tarea de esquivar esa información de más.

Amores instantáneos

Bonita traducción literal que nos ha quedado en el título de la entrada con ese «Amores instantáneos», lo sabemos, lo sabemos. Tendríamos que haber usado algo como «amores fulminantes», pero entonces no queda tan así. A lo que íbamos: en el mundillo anglosajón de la romántica se denomina a cierto tipo de situaciones instalove, algo que si nos ponemos castizas, viene a ser el flechazo de toda la vida… aunque más a menudo se trate de un simple calentón.

Vamos a dejar clarito desde el principio que creemos en el flechazo, en esa atracción a simple vista que te hace no dejar de pensar en la otra persona, que te provoca ese cosquilleo y esa tontería tan monas (aunque luego te mueras de la vergüenza al recordarte en aquella fase). También creemos vehementemente en el calentón. Señoras, señores, somos ya grandecitos para andarnos con tonterías: el aquí te pillo, aquí te mato existe. Y lo sabéis tan bien como nosotras. Si después de ese flechazo o del calentón (o calentones) de turno hay algo más, solo el tiempo lo dirá. El tiempo que necesitamos todos los seres humanos para conocernos.

Ahora el instalove como tal… ¿Conoces a alguien y ya sabes que es el amor de tu vida? ¿Lo ves al otro lado de la habitación y empiezas a planificar la boda y el número de niños que vais a tener? Y lo mejor de todo: ¿lo lleváis a cabo sin conoceros? Pues nos gustaría ver la tasa de divorcios de este tipo de parejas. Y quien dice divorcios dice rupturas, que no hay que pasar por la vicaría ni por el juzgado/registro de turno a estas alturas de la película.

Las novelas románticas que usan este tipo de flechazo absoluto nos provocan sentimientos encontrados. Pueden ser un divertimento estupendo, ligeras y entretenidas a más no poder, pero ¿dónde queda el amor? Y ya que nos ponemos sentimentales, vamos a usar la mayúscula, porque nos referimos al AMOR en toda su magnitud. Y para querer a alguien plenamente tienes que conocerlo. Conocer sus bondades, sus manías y sus filias y fobias. Si nos quedamos en la atracción superficial, ¿es realmente amor?

Ya sabéis que para nosotras los pesky little details son más que detalles y que de pequeños tienen poco. No les pedimos a las novelas románticas que nos cuenten cómo vivieron felices y comieron perdices, pero sí, al menos, que nos permitan imaginar semejante futuro.

Marquitis aguda

Es viernes, tenemos sueño y mucho curro por delante antes de poder echar el cierre hasta la semana que viene, y encima nos corroe cierta mala baba precisamente por el sueño y el curro acumulados. Vale, la mala baba podemos gastarla en muchas otras circunstancias, pero la de hoy en concreto es por algo que llevamos unos cuantos años observando en libros (también en series y películas): la marquitis aguda.

Bonito palabro, ¿eh? La marquitis aguda no es otra cosa que la manía de poner las marcas, cuanto más caras mejor, de todo lo que usan los personajes de un libro. Y si no es todo, se le acerca peligrosamente. Ya pocos personajes llevan vaqueros (jeans o tejanos o como queráis llamar a la prenda), llevan Levi’s, por un poner. Y no llevan unos zapatos de tacón, llevan unos Manolos. Tampoco llevan bolso, el paquete de pañuelos de papel va dentro de un Gucci monisisisimo. ¿Vais captando la idea?

Esta moda, que como ya hemos dicho lleva bastante tiempo activa, nos resulta especialmente molesta porque no suele aportar nada a la trama. ¿Es necesario saber qué marca de vaqueros usa tal o cual personaje cuando está preparando el desayuno? ¿Y la marca de la maleta mientras te describen cómo atraviesa la terminal de un aeropuerto? Si el personaje es pudiente, ¿no hay mejores maneras de enseñárnoslo? Todavía si fuera pijo sin más, tendría un pase que no dejara de mencionar las marcas en los diálogos o en la narración si el libro está escrito en primera persona, pero ¿cuando la narración está en tercera persona? Queda raro de narices.

A ver, no nos malinterpretéis, no nos llevamos las manos a la cabeza cada vez que vemos una marca (mucho menos con según qué marcas, que ya las quisiéramos para nosotras), pero todo se resume en si aporta algo o simplemente está ahí por… ¿quedar bien? ¿Dar publicidad con o sin remuneración? ¿Rellenar? ¿No sabía qué poner y le salió así? En fin…

El último tropiezo con la marquitis la tuvimos en la última aventura de Brooklyn Wainwright, protagonista de la serie Bibliophile Mysteries, de Kate Carlisle (la serie, lo decimos sin tapujos, es una sucesión de tópicos y situaciones surrealistas que, incomprensiblemente, seguimos leyendo… puro escapismo, vamos… eso y que tiene como pareja de la protagonista a un antiguo agente del MI6 británico). La protagonista está abonada a las Birkenstocks… No a unas chanclas cómodas para estar en casa o a unas sandalias playeras, no, a las Birkenstocks. Considerando que está a punto de salir el décimo libro de la serie y que ya nos sabemos de memoria los gustos de Brooklyn, ya podría aflojar un poco con tanta repetición de la marca, ¿no? Lo dicho, en fin…

Series eternas

Cuando alguien nos pregunta cómo podemos llevar cuarenta y dos (42) libros leídos de una misma serie, y eso sin contar las historias cortas, tenemos que reconocer que ni nosotras mismas nos lo explicamos. Parece una serie eterna, eternísima, y sin visos de acabar. La única razón que podemos dar es que nos hemos enamorado de los personajes que J.D. Robb ha creado en su serie In Death. Ya no hablamos de Roarke (que es muy Roarke y mucho Roarke, parafraseando a nuestro… docto presidente del gobierno) ni de Eve (sí, estamos enamoraditas de Eve), sino de todos los demás. Desde Summerset hasta el detective nuevo de la división (y no hablamos del flamante detective, que es un spoiler como una catedral). Desde Nadine Furst hasta Dennis Mira. Ah, Dennis Mira… Tiene un papel importantísimo en la última entrega de la serie, Brotherhood in Death, y con cada aparición nos enamora un poco más.

Portada de Brotherhood in Death, de J.D. Robb

Brotherhood in Death (nº 42 de la serie)

Empezamos a leer las novelas de Eve Dallas allá por… ¿2004? ¿2005? Nos las recomendó una amiga (Pilo, esa recomendación no se puede pagar) y empezamos leer Naked in Death con un poco de reserva, porque ya sabemos lo que puede pasar con las recomendaciones de amigos. Y hay que tener en cuenta que es una historia futurista. Una historia de polis yanquis en el futuro… Vamos a resumir diciendo que en menos de un año ya estábamos al día de la lectura.

Hay un momento en toda serie, sobre todo si es tan larga como esta, en que su autor tiene que decidir qué camino tomar. Y J.D. Robb ha decidido ampliar el mundo de Eve y Roarke (sobre todo el de Eve), nos ofrece una visión plena del grupo de personas que se ha reunido en torno a la pareja protagonista. Seguimos viendo pinceladas de su vida en común, con sus peleas (menudo genio se gastan los dos), sus reconciliaciones y sus manías; pero hasta las escenas de sexo son más cortas y menos trascendentes (quien haya leído a esta autora, ya firme como J.D. Robb o como Nora Roberts, sabe que sus escenas de cama tienen algo de místico), algo que la trama agradece, la verdad sea dicha. En definitiva, se ha centrado en el día a día de una teniente de homicidios un tanto especial… y para nosotras que ha acertado.

Después del chasco que nos llevamos con el último de Eloisa James, no sabéis lo bien que sienta abrir el número 42 de una serie y no querer soltar el libro hasta llegar al final. Porque si bien hay series que se te pueden hacer eternas, hay otras que quieres que lo sean.

 

Chascos

En esta vida hay que acostumbrarse a los chascos. Y nos referimos a chascos de cualquier tipo: una entrevista de trabajo que sale mal, un ligue que parecía ir a más y se queda en nada, un plato que preparaste con todo esmero y acaba en la basura por incomible… o un libro que esperabas como agüita de mayo, con toda la ilusión del mundo, y que te deja con ganas de estampar el lector contra la pared.

Este fin de semana hemos pasado por esa experiencia (las dos, sí, que nos lo hemos leído casi a la par) con el último libro de Eloisa James, My American Duchess.

Portada de la edición norteamericana de My American Duchess, de Eloisa James

My American Duchess, de Eloisa James

¿Portada sugerente? Pues la premisa de una norteamericana que consigue agenciarse un duque inglés tenía muy buena pinta… hasta que empezó la historia y pasamos del primer capítulo. Situaciones manidas, escenas que dejan ojiplática y un crecimiento personal de los personajes y de su relación casi nulo. ¿Dónde está la Eloisa James de los diálogos chispeantes? ¿Dónde está la que sorprendía? En este libro os decimos desde ya que no la hemos visto salvo en alguna escena suelta.

Siguiendo el sistema de puntuación de Goodreads (tan bueno como cualquier otro), estaría más en las dos estrellas que en las tres, y la tercera la conseguiría por cierta mejora al final del libro (pasajera) y la anécdota de las piñas. Cruzamos los dedos para que el siguiente libro de la serie Desperate Duchesses, titulado provisionalmente Seven minutes in heaven (la fecha de publicación que hemos encontrado habla del 1 de diciembre de este año), no vaya por los mismos derroteros.

En otro orden de cosas, mañana sale a la venta el siguiente de la serie In Death, de JD Robb: Brotherhood in death. Ojalá no nos llevemos otro chasco.