Archivo por meses: enero 2016

Novela romántica y literatura

¿Se puede considerar la novela romántica como literatura? Ah, una pregunta peliaguda. Esa tipificación como «no literatura» la han sufrido, y sufren, muchos géneros, no sólo el romántico. En ese sentido, lamento decir que la novela romántica no tiene nada de especial. La ciencia ficción, las novelas de aventuras por entregas (los folletines, para que nos entendamos, que de folleteo tenían bien poco… o bien mucho), la fantasía (Tolkien, G.R.R.M. y también, por qué no, J.K. Rowling han conseguido cambiar la percepción, porque se ha generalizado y no es solo reducto de frikis) o la literatura juvenil.

Portada inglesa de Harry Potter y la piedra filosofal

Harry Potter y la piedra filosofal

El debate de si la novela romántica es literatura o no, de si es meritoria o no, reaparece cada cierto tiempo, va y viene como la marea, y según sople el viento en cada época, deja más o menos tufo a su paso.

No voy a entrar en si la novela romántica es o no literatura; primero, porque no me interesa esa polémica, y segundo, porque me parece ficticia. La polémica, por supuesto. Me gusta un libro o no me gusta, está bien escrito o no lo está (desde el punto de vista formal), la trama se sostiene o no se sostiene, tiene sentido o no lo tiene… De todo esto, solo el primer punto es subjetivo; todos los demás, como que no tanto.

Si te gusta algo, te gusta. Los gustos no hay por qué justificarlos, están ahí. Puede ser algo que te haga sentir bien, que te emocione, que te haga reír o te haga llorar. Las experiencias personales, percepción de la realidad de cada cual, hace que respondamos de determinada manera a determinadas situaciones o a determinados estímulos. ¡Enhorabuena, tenemos gustos propios! Yo, desde luego, los tengo, a porrillos.

El problema que yo tengo no es que a alguien le guste algo o deje de gustarle, como ya he dicho, el gusto es personal. El problema viene cuando se te ocurre señalar los fallos o puntos problemáticos de algún libro (y quien dice libro dice película, serie o encaje de bolillos) y parece que estés atacando personalmente a la persona que lo ha escrito o a quien se lo haya leído y le haya gustado.

Ojito, no hablo de cosas en plan «Este tío es gilipollas», que podré pensarlo o no, pero como crítica queda un pelín mal a no ser que estés tomándote algo con tu grupo de amigos. Me refiero a señalar incongruencias en el texto, agujeros en la trama del tamaño de un catedral o descripciones eternas imposibles en una narración contada desde el punto de vista de un personaje (como conocer los pensamientos de un personaje secundario en un libro narrado en primera persona). Mejor paso de comentar los argumentos de protagonistas dominantes con muchachitas inocentes y sumisas, que me puedo meter en un jardín muy gordo.

Como somos dos y tenemos gustos parecidos, le insistí a May para que se leyera los libros de Patricia Briggs… y fue incapaz de hacerlo. «Qué coñazo de descripciones, qué lenta», me dijo cuando reconoció que no podía. Y aunque me encanta Patricia Briggs y espero ansiosa que salgan sus libros, tengo que reconocer que razón no le falta. Cuando se pone a describir, se emociona y la acción brilla por su ausencia. Tiene unos personajes estupendos y el mundo que ha recreado es muy particular, pero le falta agilidad. A lo mejor, si le hubiera pasado como a mí, que salté de Patricia Briggs a Ilona Andrews, se habría enganchado… o no. Por desgracia, el paso contrario, de Andrews a Briggs, es casi imposible.

¿El hecho de que ella vea esa lentitud que yo soy capaz de pasar por alto invalida su comentario o me impide a mí seguir disfrutando de los libros? Ni de coña. Básicamente porque yo le dije algo muy parecido con El señor de los anillos, que ella adora y que para mi gusto es insufrible. Y aquí seguimos, tan amiguitas como de costumbre.

En cuestiones menos sutiles, a mi compañera de aventuras la saca de la lectura cualquier detalle incongruente. Hace unos años, mientras nos leíamos a la par uno de los primeros libros de los TFLAC de Cherry Adair, me soltó un comentario que todavía me hace reír: «Esta tía no ha estado de noche en un campo en la vida. ¡No se ve una mierda! Y te lo digo yo, que me he criado en el campo. ¡Vamos, en mitad de los árboles! Qué luna ni qué niño muerto. ¡No se ve un pijo! Van a salir corriendo por el monte, ya. ¡Los dientes, se dejan los dientes en el suelo!». ¿Sabéis qué? El libro incluso me gustó más después de ese comentario.

Con toda esta parrafada quería decir que no pasa nada cuando alguien critica un libro o una película que nos gusta. Si lo hace por esos pesky little details (esos detallitos) como que el argumento no tenga ni pies ni cabeza, habrá que darle la razón. Y si lo hace porque no le gustan los protagonistas rubios, olé por esa persona. Nuestro disfrute, al menos el mío, no va a disminuir por lo que diga otra persona. Así que seguiré leyendo libros, buenos, malos o regulares, y unos los pondré a parir y otros por las nubes. Y si por el camino me encuentro una crítica de un libro que me haya leído, puede que hasta me haga verlo con nuevos ojos.

Novela romántica y literatura fue modificado por última vez: julio 15th, 2017 por Moonmates

Pesky little details

Indeed, que dirían algunos de nuestros personajes preferidos (ahora mismo me viene a la mente Wulfric, de Ligeramente peligroso), esos pesky little details de los que hablaba en la entrada anterior, Novela romántica y literatura, están en todas partes, y a veces no son tan pequeños y sí mucho más que molestos.

Sin ir más lejos, hace un par de días cotilleaba por Goodreads libros que pudieran llamarme la atención, por ver si salía de la rutina de mis autores fijos y ampliaba horizontes. Los resfriados, los días festivos y el buen tiempo conducen a estas cosas.

A lo que iba, Goodreads y sus sugerencias. Como he leído unos cuantos libros de fantasía, me sugería un título que había generado mucha expectación esa semana, The Queen of the Tearling, de Erika Johansen. Leyendo la sinopsis/el texto publicitario que acompañaba a la historia, de entrada no me hizo mucha gracia, porque iba de muchachita que se había criado aislada y que de repente se descubría que era la futura reina de, efectivamente, Tearling.

Siempre con ese espíritu de mantener la mente abierta y tal, busqué críticas (a ser posible sin spoilers), de las mejores y de las peores. Y como crítica destacada de estas últimas, me topé con una de una usuaria llamada Navessa. ¡Bingo! Todo lo que me inspiró para la entrada de la semana pasada estaba ahí, en esa crítica. Bueno, todo y un poco más, porque se nota que el libro le tocó la moral. De hecho, al principio de la crítica avisa, en mayúscula y en negrita, que se va a despachar a gusto.

No voy a fusilar la crítica, eso me parece de muy mal gusto, pero sí voy a usar unos párrafos que creo que ilustran a la perfección mi sentir, y el de bastante más gente, al respecto:

What I look for in the world an author builds, in the story that they tell, is creativity, believability when it comes to what they’ve created, accuracy, consistency and COMMON FUCKING SENSE.

¡Sí, sí, sí, sí, sí! ¡Síiiiiiiiiiiiiiii! Puto sentido común. Aunque sea un mundo inventado, si no tiene sentido, apaga y vámonos. Sentido y coherencia.

Y como ejemplo de lo que debería ser de sentido común, una escena de la que os pongo en antecedentes antes de pegar las palabras de Navessa: Unos aguerridos soldados tienen que trasladar a la futura reina a la corte para reclamar el trono y al poco tiempo de iniciar el viaje, se dan cuenta de que los persiguen. En un momento dado, deciden hacer un alto para pasar la noche…

How this would play out if this were a successful fantasy novel:
· The guards set watches
· They create a perimeter
· They sleep near the horses
· They don’t build a fire
· They keep absolutely silent

How it plays out in this failtasy:
· The guards put up the queen’s tent and don’t guard it
· They build a roaring fire
· They get shitfaced
· They sing bawdy tunes at the top of their lungs

Para que nos entendamos todos, estos curtidos soldados, la crème de la crème, lo más florido del ejército de Tearling, en vez de hacer turnos de guardia formando un perímetro alrededor del campamento, mantener los caballos vigilados, no encender fuego y estar más callados que en misa, resulta que levantan la tienda de la reina y la dejan sin protección, encienden una fogata que riete tú de las de San Juan, se emborrachan y empiezan a cantar tonadillas subidas de tono a pleno pulmón.

A estas alturas de la crítica, os puedo asegurar que estaba llorando de la risa. Esto, justo esto, es lo que puede sacar de la lectura y hacer que te entren ganas de quemar el libro en una hoguera de San Juan. ¡Coherencia, señoras y señores! ¡Sentido común!

Retomando el tema de los gustos y las críticas, si consigues desentenderte de esto y disfrutar del libro, genial. A quienes les ha gustado, chapó, pero no podrán negar que algo como lo del campamento folclórico-festivo es para tirarse de los pelos.

Si queréis leer la crítica completa, aquí está. Por cierto, esta chica escribe. Y si se mantiene fiel a lo que dice (y el estilo narrativo me gusta), puede que le eche un ojo.

Pesky little details fue modificado por última vez: julio 15th, 2017 por Moonmates

Nos vamos de vacaciones

Por ahí hay un dicho, refrán o lo que sea que reza que el camino al infierno está empedrado de buenas intenciones. Las nuestras no llevan al infierno, al menos, no creemos que lo hagan (a lo mejor sería conveniente incluir una nota en la que nos absolvemos de todo pecado y/o culpa…). Nos conformamos con seguir dándole a la tecla y compartir alguna cosilla que nos pique la curiosidad.

Cuando retomamos la presencia cibernética, ni se nos pasó por la cabeza que nos reencontraríamos con viejas (léase antiguas, que os conocemos) compañeras de correrías. Pero ahí están. Y ellas saben muy bien quiénes son.

Ahora nos tomamos unos días de asueto*, un minidescanso del ordenador y de las redes y de las búsquedas incesantes en páginas que, de estar en otro país, igual nos traían a unos agentes del FBI a la puerta (o a un buen puñado de loqueros con camisas de fuerza).

Tengáis o no vacaciones, os vayáis a algún destino exótico u os quedéis en casita con vuestra gente, nos vemos a la vuelta con más buenas intenciones.

 

Ilustración de dos magdalenas y una galleta con sombrilla y flotador

 

Si os gusta la ilustración, id a http://www.dirtyharry.es, vais a alucinar.

* La palabreja «asueto» es una dedicatoria a alguien que seguro que nos intentará dar un tirón de orejas cuando nos vea.

Nos vamos de vacaciones fue modificado por última vez: julio 15th, 2017 por Moonmates

El buen rollo y la realidad

Tras una semana de parón bloguero (el trabajo manda y no se puede estar en todo), volvemos con algo que nos lleva rondando un tiempo la cabeza, pero que resurgió hará cosa de un par de meses, viendo la miniserie sobre Isabel I de Inglaterra interpretada por Helen Mirren y Jeremy Irons. La serie tiene ya unos añitos, pero está muy bien ambientada y ver la interpretación de esos dos pesos pesados es un gustazo (os recomendamos muy mucho que la veáis en V.O.S.). Pues centrándonos en lo que nos interesa, resulta que hay alguna que otra escena muy cruenta, de torturas y ejecuciones públicas, con tripas que sacan del cuerpo cuando dicho cuerpo sigue con vida para ser enrolladas en hierros y enrollarlas cual bobina de hilo, por un poner… ¿Cruel? Mucho. ¿Sangriento? No sabéis cuánto. ¿Real? Como la vida misma. ¿Innecesario? Ahhh, y hemos llegado al quid de la cuestión.

¿Hay series o películas demasiado violentas? ¿Dicha violencia es innecesaria o se ajusta a la realidad? Pensamos, sobre todo, en series históricas. Vikingos, por ejemplo. Esas «masacres» de monasterios y pueblos, cuando llegaba la época de las incursiones, si las vemos en toda su gloria, ¿es innecesario? Las águilas de sangre también tienen tela, pero si era una práctica que existía, ¿está mal que aparezcan en una serie con un componente histórico tan fuerte? A nuestro parecer, no.

Si volvemos a la miniserie sobre Isabel I, vemos cómo rueda la cabeza de María Estuardo. Eso sí, el verdugo fue un poco torpe y necesitó más de un hachazo. Lo habéis adivinado, se ven. Los hachazos, digo. Y la cabeza cortada también, por supuesto.

Como ya dijimos en una entrada anterior, los gustos están ahí y no hay que justificarlos. Pero calificar como «violencia gratuita» algo que era si no habitual al menos recurrente en la época de turno, va un poco más allá de los gustos. Una vez más, a nuestro entender se adentra en la corriente del «buen rollismo». Nos viene a la cabeza una entrada escrita por Pérez Reverte en su página oficial, en la que hablaba de una fiesta infantil con los piratas como tema y en la que no se podían llevar ni espadas ni pistolas porque (vamos a parafrasear, para no extendernos mucho) iban a ser piratas buenos… ¡y olé! Si buceáis un poco por la página del escritor, encontraréis (gustará más o menos, como escritor o como personaje, pero desde luego que la lengua no se la suele morder).

Analicemos bien el asunto: piratas buenos. Sin espadas. Sin pistolas. Se ve que abordaban otros barcos para desearles los buenos días o algo. Evidentemente, no vas a decirle a una criaturita de corta edad (¡Hemos evitado lo de niño/niña!) que se va a disfrazar de pirata sanguinario, pero que unas criaturas supuestamente adultas se pongan a discutir de estas cosas… La cuestión se ha ido de las manos. Mucho. Así luego se explican series como El equipo A (somos ya viejunas, porque nos referimos a la serie, no a la última película), en la que si había muertos, no se veían, y por más explosiones que hubiera, nadie salía mal parado, sólo aturdido.

Por supuesto, hay series y películas con una violencia totalmente gratuita (escenas en las que violan en grupo a una mujer por la sencilla razón de que tienen que demostrar lo depravados que son los malos, por ejemplo, o en la que se ve cómo le revientan la cabeza a golpes a un desgraciado porque, sí, los malos son malos y eso es lo que hacen allá por donde van). O series y películas en los que a la violencia se le da una pátina de glamour, un toque aséptico y caballeroso, más respetuoso con el ojo del espectador pero que no por ello deja de ser violencia al fin y al cabo.

Personalmente, y vuelvo a hablar por las dos, preferimos que, ya muestre más o menos violencia, la serie sea honesta y que se ajuste al período histórico en el que se ambienta y a la realidad (la realidad es uno de esos pesky little details que de pequeños tienen poco). No nos imaginamos a los moteros de Hijos de la Anarquía (Sons of Anarchy) poniendo la otra mejilla cuando alguien los ofende aunque sea de refilón… nos los imaginamos repartiendo hostias como panes.

Imagen de grupo de los componentes de Hijos de la Anarquía

Los Hijos de la Anarquía en todo su esplendor

 

¿Conclusiones después de semejante parrafada? En realidad, solo tenemos claro que el equilibrio entre el buen rollo y la realidad. Aunque en nuestro caso es más un asunto de que el buen rollo no te estropee la realidad.

El buen rollo y la realidad fue modificado por última vez: julio 15th, 2017 por Moonmates

Cambio de temporada

Hace un tiempo leímos una entrada de El mundillo Today (posiblemente lo hayamos dicho ya, pero por si las moscas: buscadlos en Facebook y en Twitter, son tronchantes) acerca del uniforme oficial de traductor y de lo que supone no encontrar otro igual cuando lo descatalogan. Sintiéndolo en el alma, tenemos que llevarles la contraria.

Tras años de sesuda investigación y múltiples pruebas realizadas con el método de doble ciego (ninguna de las dos veíamos después de varios libros con una fecha de entrega bastante ajustada), hemos llegado a la conclusión de que los cuadros de franela no son lo más IN ni los más COOL en cuanto a la moda para traductores. Al menos, no para las féminas. Además, se siente una liberación tremenda al comprar un uniforme nuevo, ¡y distinto!, todos los años. No nada mejor para dejar patidifuso al cartero habitual.

Ahora que se acerca el frío, que ya toca el winter de las narices o por lo menos un otoño fresco, Women’s Secret y Oysho nos saturan las bandeja de entrada con lo último en moda para el hogar (no, no tenemos tanta categoría como para buscar pijamas en El Corte Inglés). La Pantera Rosa, Miffy, las flores y los lunares harán furor en esta nueva temporada. Hay cuadros, sí, pero no de franela. Mejor de tela polar, que da más calorcillo y le salen menos bolitas.

Llevamos muchos años aguantando los comentarios malintencionados que dicen que lo nuestro no es un trabajo, que eso de estar delante de un ordenador dándole a la tecla es una afición para pasar el tiempo y que es imposible ganarse la vida honradamente con la traducción (de ganarse la vida no vamos a hablar, pero ricas desde luego que no vamos a hacernos, las cosas como son), pero vistos los nuevos modelos que tendremos a nuestra disposición durante este otoño-invierno, creemos que es pura envidia.

¿Quién no nos tendría envidia si llaman a nuestra puerta y salimos a abrir, ya sean las 11 de la mañana o las 5 de la tarde, de esta guisa?

 

 

Pijama de mujer a rayas horizontales negras y blancas

Pijama elegante a rayas

Pijama de mujer con estampado de Miffy

Pijama con un toque desenfadado

Y son los más sencillitos, porque si ponemos los que llevan puntilla en el escote, os da algo. O los de satén. Mmm, aunque al mensajero de turno podría mandarle las señales equivocadas, lo mismo se cree que somos personas de vida ociosa porque queremos y no porque el mundo nos ha hecho así.

Así que, ya sabéis, con el cambio de estación toca cambio de pijama.
Cambio de temporada fue modificado por última vez: julio 15th, 2017 por Moonmates

Otoño

Es otoño, ¡por fin!, y si hay algo propio del otoño, son las castañas. Castañas de todo tipo. Están las castañas asadas, de las que te calientan las manos nada más captar el olorcillo en la calle, antes siquiera de ver el humo blanco del puesto donde las están asando. También están las castañas que te puedes dar por la calle, tan mona, tan mojadita y tan resbaladiza por la lluvia que te cae un sábado mismo que, en contra de las previsiones del tiempo, decides salir de casa sin paraguas porque no encuentras el pequeño que apenas pesa y que entra genial en el bolso.

Puesto callejero de castañas asadas

Puesto callejero de castañas asadas

Calle Larios, en Málaga, mojada por la lluvia

Calle Larios, en Málaga, mojada por la lluvia

Si pese a lo traicionero de la acera, sales con vida, a lo mejor tienes la (perra) suerte de que en el autobús se suban unos niñatos que tienen un concepto muy particular del espacio y del volumen aceptable para los oídos humanos… ¿Es o no es para decir eso de «¡Toma castaña!».

Suponemos que no hace falta especificar qué tipo de castaña preferimos.

Otoño fue modificado por última vez: julio 15th, 2017 por Moonmates