Archivo por meses: Abril 2016

De palabros y otras hierbas

 

«Me encanta usar palabros cuando estamos con los históricos.»

Es una cita textual, una frase salida de los dedos de una de nosotras, pero que podría haberlo escrito cualquiera de las dos. Porque sí, nos encanta usar palabros cuando estamos traduciendo libros históricos. A ver, no nos malinterpretéis, traducir novela contemporánea puede ser muy liberador, porque no hay que estar pendiente de cuándo se empezó a usar tal o cual palabra para referirse a algo; pero con la novela histórica… sacamos a la abuela que llevamos dentro. Sí, sí, la abuela. O su forma de hablar, al menos.

Paparruchas, diantres, aldabas, situaciones endemoniadas, locuras de atar, anteojos… La lista es interminable, pero está ahí, en el fondo de nuestra mente, mientras nos metemos en diálogos de otra época. Luego está el vocabulario específico, como la ropa o los carruajes, pero a estas alturas de la película los tenemos tan interiorizados que ya casi ni nos hacen falta los glosarios que creamos (y que actualizamos religiosamente, porque somos así de obsesivas).

Lebrillo de cerámica sobre una base de piedras en el campo, junto a un pozo de agua

Lebrillo en el campo junto a un pozo de agua

¿Lo mejor de todo? Que muchos de esos palabros ni siquiera son tales, porque existen y se siguen usando en muchas zonas. Así que en realidad damos rienda suelta a nuestro lado más antiguo, el de los lebrillos y las guarniciones (para los históricos, la más recurrente es la acepción 6), o el de las jofainas y las palmatorias. De las tejas y demás adornos igual hablamos en otra ocasión.

En fin, no lo podemos evitar, somos así de raras…

 

 

Entre copas anda el juego

Ah, las copas. ¡Las copas! O mejor todavía, los catavinos. Porque sí, esta entrada no va de cristalería de Bohemia, va de vinos. ¿Y dónde se sirven los vinos? Pues hasta diríamos que depende del momento y el lugar (vamos a correr un tupido velo por nuestros años locos de juventud, pero muy tupido), pero normalmente en copas. Más grandes o más pequeñas, pero es así.

Sin hacer una apología del beborcio, que tampoco es plan, y siempre teniendo en cuenta el consumo responsable (¡Si bebes, no conduzcas!), la serie Blue Heron de Kristan Higgins nos ha tenido buceando en el mundo del vino. Desde la viña hasta la botella, con el proceso intermedio. Hemos buscado las diferencias entre vino joven, crianza, reserva y gran reserva. También hemos buscado los tipos de uva, y no sabéis el montón que hay. Que a lo mejor sí lo sabéis, pero nuestros conocimientos del tema eran nivel usuario. Y eso que las dos somos de zonas con una tradición vitivinícola que viene de lejos.

Catavinos en línea con diferentes tipos de Montilla-Moriles, desde el más joven y claro al más añejo y oscuro

Catavinos con diferentes tipos de Montilla-Moriles

¿Qué decir de los vinos de Montilla-Moriles? ¿Y de los de Málaga? Que aunque la cerveza sea lo más habitual a la hora de tapear, hacerlo con una copita de vino es un placer inigualable. Eso sí, hacednos caso en esto: si os pedís vinos dulces de Málaga o un Montilla, id despacio y siempre con alimento, o no os podréis levantar de la silla, porque entran sin darte cuenta, pero suben bien… Vaya que si suben bien… Y no lo decimos por experiencia, ¡qué va! ¡Le pasó a una amiga! Varias veces. Pero siempre a una amiga.

Catavinos sobre la barra de madera en la Antigua Casa del Guardia, de Málaga

Catavinos en la Antigua Casa del Guardia, de Málaga

Como hemos dicho, el mundo de los vinos es… inmenso. Podéis empezar con las viñas, que no siempre están en campos llanos (la Ruta de la Pasa por la Axarquía os dará una buena idea de cómo pueden ser en ocasiones), seguir con todo el proceso de vendimia (que tiene miga y encima varía según el tipo de vino que se quiera conseguir) hasta llegar al envasado tras todo el proceso intermedio. También hay mucha tontería, no podemos negarlo, con las notas de cata y las descripciones que se escapan a los meros mortales, pero que todo eso no evite el disfrute. Al final, por mucho que los expertos se lleven las manos a la cabeza, lo único que importa es el paladar de cada uno.

All about Brighton

Un poco pretencioso el título de la entrada, ya, porque tal vez no sea todo, todo y todo, pero sí un poquito sobre Brighton, una ciudad inglesa que visitamos literariamente mientras traducíamos Girl online 2. ¡De gira!, de Zoe Sugg.

Portada de Girl online. ¡De gira!, con fotografías y sellos de viajes

Girl online. ¡De gira!

Con los libros que llevamos traducidos, hemos paseado (también literariamente) por muchas partes del mundo, en especial de Gran Bretaña por aquello de la Regencia inglesa. De Brighton conocíamos los Pabellones Reales (o el Pabellón Real o el Royal Pavilion, que hay nombres para todos los gustos), pero ese muelle, ese quiosco de música o los Brighton Lanes… Ahhh, ¡qué bonito todo!

Panorámica de los Pabellones Reales de Brighton

Panorámica de los Pabellones Reales de Brighton

Por una de las casualidades de la vida, estábamos en mitad de la traducción cuando pusieron un programa dedicado a Brighton en el canal Viajar (Ciudades del mundo: Inglaterra 4 (Brighton) se llamaba si no se nos va la pinza). Y si verlo en fotos impresiona, verlo en movimiento es alucinante. Podemos decir, sin lugar a dudas, que Brighton está apuntado en los lugares que queremos visitar.

¡Mirad qué preciosidad! El quiosco de música tiene un papel importante… aunque no diremos cuál:

Imagen del quiosco de música de Brighton, con la pasarela de entrada y el quiosco de hierro al fondo

Quiosco de música de Brighton

Y para el quiosco, ¡una panorámica del muelle!

Panorámica del muelle de Brighton, con la playa, el muelle y los pabellones recreativos de fondo

Panorámica del muelle de Brighton

En fin, no se nota demasiado que nos hemos enamorado de la ciudad, ¿verdad? Del libro y de sus personajes también nos enamoramos un poquito, porque son tiernos y dulces como ellos solos. Después de todo, Penny, la protagonista, ¡tiene 16 añitos!